Servicios Quality Assurance

Cuadros de Mando

La gestión y el control del comportamiento de los negocios para permitir una toma de decisiones ágil es uno de los paradigmas más tratados en la teoría de gestión empresarial.
Sin ánimo de abordar la forma óptima de llevar a cabo este control y a pesar de que este término se relaciona muy a menudo con los autores Kaplan y Norton, una de las grandes dificultades de este concepto es el Cómo.
Llegados a este punto y dado que muchos de los indicadores (o KPIs) de comportamiento de nuestros negocios se encuentran a menudo informatizados o registrados en algún sistema o fichero, pero dispersos por toda la organización, la clave se encuentra en la agregación de datos y en la presentación de dicha información de forma entendible y representando con certeza cada parámetro que deseamos vigilar.

En TCP concebimos la monitorización del negocio como la vigilancia de su evolución a través de datos de su actividad. Basándose en una definición previa más o menos trabajada, de los datos clave, de los procesos de negocio (BPMS), o en otro tipo de mensajería corporativa, se definen unos indicadores fiables, que proporcionan la visión global o específica de la actividad de los elementos que conforman el negocio.

La monitorización del negocio puede realizarse al nivel conceptual o bien al nivel estructural.

En el primero de los casos, los elementos bajo vigilancia son los procesos de negocio definidos en una compañía, área, departamento, grupo o ubicación específica. Dichos procesos pueden estar definidos, ilustrados y automatizados, o simplemente formar parte del activo colectivo de la organización, sin recopilación alguna. La monitorización de estos procesos resulta igualmente eficiente en ambos escenarios.

La monitorización estructural asume la vigilancia de infraestructuras de TI que sean susceptibles de tal acción, determinando la disponibilidad del negocio según los servicios o procesos vinculados a tales elementos.

Ya sea dentro del marco corporativo de la gestión de los procesos de negocio (BPM), de las mejores prácticas de ITIL, o fuera de cualesquiera de éstos, consideramos con carácter general, tres tipos de monitorización del negocio, según el origen de los datos expuestos y la funcionalidad del monitor (Monitorización basada en repositorios históricos de datos del negocio, Monitorización del negocio en tiempo real, o Monitorización proactiva en tiempo real con procesado de eventos complejos)